El techo se refleja en las sábanas,
la noche avanza y ondean.
Como si alguien,
a quien no le importa la oscuridad,
jugara entre ellas.
Y, con sumo cuidado, lame las rocas
del fondo y de la superficie...
Olor a sal en la cocina,
e inspiro hondo,
lo quiero todo para mí.
¿Aquí fuera? Se está bien:
Todo es verde.
¿Allá dentro? Podredumbre:
árboles de hierro, ríos de cemento.
Olor a humo en el puerto.
Ahora inspira tú,
que yo no puedo.
Baldosas de arena bajo mis pies,
el aire limpio me serena.
Aquí soledad es lo que me espera,
¡bien lo sé!
Mas no me apena.
Todo es mío, esta es mi casa.
Y aquí me quedo.